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Le dijeron que tenía un tumor cerebral terminal: pasó 11 años en quimioterapia y nunca tuvo cáncer

Becky Jones tenía 21 años cuando fue diagnosticada con un supuesto tumor cerebral terminal. Más de una década después descubrió que padecía una inflamación cerebral tratable y que nunca había tenido cáncer.

TVN.cl

Le dijeron que tenía un tumor cerebral terminal: pasó 11 años en quimioterapia y nunca tuvo cáncer

Jueves 17 de septiembre de 2026

A los 21 años, Becky Jones recibió un diagnóstico que cambió por completo su vida: un supuesto tumor cerebral terminal por el que, según le dijeron, le quedaban pocos meses. Durante los siguientes 11 años, la joven fue sometida a quimioterapia y sufrió los efectos del tratamiento, hasta descubrir a los 34 que nunca había tenido cáncer.

“Nunca tuve un tumor cerebral. Me diagnosticaron erróneamente y pasé por todo este tratamiento durante la mayor parte de mi vida adulta, sin motivo alguno”, se lamentó. “Básicamente, me arruinó la vida”, añadió.

Según consigna BBC, Jones asegura que durante esos años enfrentó náuseas, fatiga, úlceras bucales y aislamiento social. Incluso le retiraron su licencia de conducir y le advirtieron que no podría tener hijos, aunque finalmente fue madre de dos.

Según relató a la BBC, el médico Ian Brown le indicó que debía tomar temozolomida (TMZ) de manera prolongada, pese a que las guías recomiendan seis ciclos en seis meses. “Me dijeron una y otra vez que sin la quimioterapia moriría”, afirmó.

La verdad salió a la luz en 2025, cuando una revisión independiente determinó que Jones padecía una desmielinización tumefactiva, una inflamación cerebral que puede tratarse con esteroides.

Ahora, Jones y más de 40 pacientes iniciaron acciones legales contra la Fundación de los Hospitales Universitarios de Coventry y Warwickshire (UHCW), por tratamientos oncológicos que consideran prolongados o innecesarios.

Una revisión preliminar del Real Colegio de Médicos de Reino Unido detectó, además, tratamientos prolongados con TMZ “con poca o ninguna evidencia de beneficio” y calificó los errores como una “traición a la confianza de los pacientes”.